Los sistemas operativos libres
Desde que las computadoras dejaron de ser un privilegio de la élite militar del primer mundo, programadores y programadoras intercambiaron sus creaciones para socializarlas, mejorarlas y volverlas a compartir. A su vez, compartieron sus programas con otras personas que, aunque no pudieran contribuir con su modificación, sí podían utilizarlos y socializarlos con otras. Más temprano que tarde, la mano “invisible” se dio cuenta de que esto era un peligro para la ganancia y el lucro que la han sostenido, así que empezó a apuntar con su dedo acusador y ordenó el cese de esta odiosa práctica. Este fue el principio de las restricciones: primero para que programadores y programadoras no pudieran compartir sus creaciones con la sociedad y luego para que no lo pudieran compartir entre ellos y ellas. Para que esto no tomara “tintes de dictadura”, se permitió compartir el derecho de uso de las creaciones a cambio de una cantidad monetaria; de esta manera “cualquiera” podría tener los programas, aplicando “algunas restricciones” de uso y sobre todo, de reproducción.
Las corporaciones llegaron también a la tecnología y se impusieron como señores feudales que extraían los productos de sus productores y productoras, exigiéndoles “reservar los derechos” para quienes pagaban los salarios. Mucha gente cayó en la trampa y contribuyó con la reserva de los derechos para quienes pagaban. Otra se detuvo y pensó que esta tiranía en el software se acrecentaría en décadas, inundando otras esferas tecnológicas inimaginables en aquel momento.
GNU/Linux
Como se mencionó anteriormente, alrededor de los años 60 cuando se comenzó a construir computadoras, el software (o las instrucciones que permiten la interacción de los componentes físicos con los usuarios y usuarias) se compartía libremente. Esto, por la misma obviedad, no se cuestionaba; una computadora sin software no es más que un puñado de componentes inútiles. Sin embargo, lo que era obvio se transformó en una prohibición: para hacer negocio, era necesario que el software se vendiera de forma separada de la computadora y además, para obtener mayores ganancias, se requería de licencias restringidas de uso. Hasta el día de hoy, el software privativo se rige por ese tipo de licencia y quien paga por él no compra el software, simplemente adquiere un derecho de uso para una sola computadora, para determinadas actividades y sobre todo, se compromete a no compartir copias de ese software con nadie más.
Es alrededor del año 1984 cuando esta historia se divide en dos, en el momento en que Richard Stallman inicia el proyecto GNU y convoca a otras personas que como él, conciban que el software debe ser libre en su desarrollo, en el mejoramiento, en el uso y en la posibilidad de ser compartido. Stallman sigue siendo la figura que da el banderazo de salida a un movimiento mundial que desarrolla y aboga por la libertad de software, concepto cada día más importante en un escenario en el que el ser humano está en constante interacción con las computadoras.
No obstante, el trabajo de Stallman en aquel momento se centraba en la construcción de aplicaciones y para tener un sistema operativo libre se requería de un núcleo. Así, después de 1991, Linus Torvalds integra su enorme aporte a los sistemas operativos GNU/Linux, cuando termina de desarrollar su propio núcleo para un sistema operativo
Si bien Linux aporta el “corazón”, el sistema operativo no hubiera sido posible sin los desarrollos del GNU: uno no funciona sin el otro, pero unidas forman un sistema operativo que tiene muchas ventajas sobre el resto, por eso lo correcto es llamarlo “GNU/Linux”.
“Los vendedores de software quieren dividir
a las usuarias y usuarios y conquistarles,
haciendo que cada persona acuerde
no compartir su software con otras personas.
Yo rehúso a romper mi solidaridad
con otros usuarios y usuarias de esta manera (…)
Estoy buscando a gente para quienes la construcción
del espíritu comunitario tenga tanta importancia como el hacer dinero.
L@s usuari@s no deben depender de un programador
o una empresa que sea dueña de la información y el conocimiento.”
Manifiesto GNU
